Cómo diseñar un programa de formación para Ejecutivos

Cómo diseñar un programa de formación para Ejecutivos

A continuación, explicamos doce características a tener en cuenta a la hora de plantear un programa de formación para ejecutivos con el fin de garantizar los resultados esperados:

Flexible: Debe permitir los cambios de última hora y dar respuesta a las necesidades coyunturales de la empresa.
Pragmática: Es necesario que el participante pueda obtener resultados tangibles a través de herramientas que puedan optimizar su trabajo, tales como planes de acción, herramientas para la toma de decisiones, para la gestión del tiempo, etc.
Realista: Hay que huir de idealismos y bajar al nivel requerido en cada momento en función del perfil de ejecutivos al que se dirige.
Con Empatía: Es preciso que la acción formativa adopte el lenguaje de la organización, sus expresiones, sus valores, aspectos de su cultura organizacional, todo ello nos llevará a una mayor identificación y, por consiguiente, una mayor asimilación de contenidos por parte del asistente.
Alineada: Es imprescindible conocer qué objetivos pretendemos conseguir con una acción formativa. A nivel ejecutivo, estos objetivos suelen ser más estratégicos, por lo tanto, conocer y entender la estrategia de la empresa es fundamental.
Favorecedora: La formación también tiene el papel de dar respuestas o de contribuir a encontrarlas. Este factor adquiere mayor importancia en periodos de incertidumbre, donde la actuación del ejecutivo puede ser crucial para el buen funcionamiento de un proyecto.
Particular: Cuando el ejecutivo obtiene beneficios a título individual, de desarrollo personal, en factores que pueda aplicar a su vida fuera del terreno laboral, los resultados de la formación son altamente positivos.
Adaptada metodológicamente: La mejor metodología es aquella que nos asegura que el mensaje que queremos transmitir llega adecuadamente al participantes.
Agradable: La diversión no está reñida con el aprendizaje. La utilización de determinadas dinámicas, juegos, metodología experiencial, etc. está testada y demostrados sus resultados desde el punto de vista pedagógico.
Memorable: Son muchas las herramientas diseñadas en un intento de medir el verdadero impacto que tiene una acción formativa en el desarrollo de una persona, pero podemos encontrar un criterio de medición que nos indique el éxito de una formación medida a largo plazo: ¿cuánto tiempo perdura en la mente del participante el mensaje que hemos querido transmitir en un formación? ¿Ha llegado claramente este mensaje, de tal forma que fomente una reflexión en él?
Diferencial: Es posible evitar que el ejecutivo piense que se va a tratar de “más de lo mismo” con una formación diferencial, la cual puede ser innovadora o no, y para ello basta con asegurarnos el cumplimiento de la mayoría de rasgos que debe tener una formación dirigida al ejecutivo, relacionadas aquí.
Integradora: La formación nos puede ayudar mucho para crear y transmitir valores, para pasar de lo tácito a lo explícito en lo referente a cultura organizacional, además de ser un elemento que cohesiona a los grupos.

Observatorio RRHH de Chile

Le puede interesar:

LOS 10 ERRORES MÁS COMUNES EN LA FORMACIÓN COMERCIAL DE UN EQUIPO DE VENTAS

5 CONSEJOS PARA ARMAR EL MEJOR EQUIPO DE TRABAJO

Related Posts

Comments are closed.

Cargando…